Archivo de la etiqueta: sentidos

No te vayas, París

Te siento tan lejos, París. Como si hubieran pasado años desde que te vi por última vez. Tu recuerdo lo tengo poco presente, y no sé por qué.

París, me dueles en la memoria. No sé por qué no me puedo acordar de tus finos detalles, de tu grandísima consideración en brillar mientras te tuve en mis ojos, de tu triste despedida llorando y yo lloviéndote encima. Me dueles en el corazón.

Te siento tan cerca de mi melancolía y tan lejos de mis recuerdos. ¿Por qué, París, por qué me haces esto? ¿Por qué te empeñas en alejarte de mí? Recuerdo que yo quería dejarte en lo eterno, contemplarte en mis palabras, pero no me dejaste. Te miraba por horas, te caminaba, tocaba y escuchaba día tras día, y tú no te aferraste, ni lo harás.

No me hagas esto.

Te siento perdida, París. Tu agua se escurre en mi ropa y se seca, desparace, como tú (mal) haces en mí. Te tuve entre mis manos, en el reflejo de mis ojos mojados, en la punta de mi nariz color serrano. Y tú prefieres alejarte, abandonarme poco a poco. Si yo te quiero, te quería tanto. Si yo te sigo queriendo, añorando. ¿Qué no me ves, atorado en este nudo que no deja derramar ni una gota, ni un gemido, porque no te encuentro bien?

¿Por qué me dejas solo, por qué no me quieres acompañar? ¿Es que fue muy poco, muy rápido, muy superficial? Dime qué te hecho que no te quieres quedar? No entiendo, querida, si yo te di todo lo que tenía encima. ¿Qué más querías de mí? Si yo en ti me perdí, por ti estaba perdido, contigo llegué perdido.

¿Qué es, París, lo que te hace escaparte del negro de mis párpados?

Por favor, regresa, que sin ti no puedo deshacer este nudo. Regresa que te quiero, que te necesito. Yo sin ti no puedo.

 

 

Chávez

IMG_6260

Etiquetado , , , , , , , ,

Un nuevo comienzo.

Borré todo lo que había escrito.

Iba a hablar algo acerca de la música y cómo se entromete en la mente, pero lo borré.

Sí. Iba a hablar sobre cómo cada vez que escucho una melodía que atrapa mi atención me da una extraña sensación de gusto. Iba a hablar de cómo, al estar oyéndola, voy tratando de adivinar los siguientes sonidos de los instrumentos, las siguientes rimas, deleitándome con su ascendencia y descendencia musical. Iba a hablar sobre cómo después de escuchar la melodía busco el nombre y el artista de la misma. Iba a hablar sobre cómo unas simples notas musicales combinadas con otras simples notas musicales de diferentes instrumentos distraen mis sentidos del mundo real, para sólo escuchar esa bella melodía. Iba a hablar sobre cómo cada vez que me abstrae una canción todo lo que me rodea se vuelve parte de ella misma: mi cerebro se hace el director del video que concordará a la perfección con la melodía; mis ojos se convierten en la cámara de video que graba lo que será aquella serie de imágenes colocadas en los momentos indicados de la canción; mi boca se transforma en voz de la misma melodía; mis manos y pies tocan la batería, la guitarra, el piano o el violín. Iba a hablar sobre cómo, mientras sube el sonido de la melodía, comienzan a generarse los escalofríos que le siguen a esa explosión de notas musicales conjuntas en armonía. Iba a hablar sobre esa satisfacción que provoca el final de la canción, de esa alegría incomprensible por haber deleitado los oídos. Iba a hablar sobre cómo memorizo el nombre y la canción; sobre cómo la repito cantidades enormes de veces en cualquier reproductor musical o en mi memoria; sobre cómo la tarareo sin pensarlo.

Iba a hablar de algo referente a la música. Iba a hablar algo acerca de los sentidos.

Sí, iba a hablar de música.

Pero no. Preferí borrarlo todo, porque no me gustó, porque no le vi atractivo. Volví a comenzar con otra cosa totalmente diferente. Borré todo para escribir lo que escribo en este instante.

Todo lo borré.

Ahora escribo otra cosa. Ahora vuelvo a la hoja en blanco.

Chávez.

Etiquetado , , , ,