Un nuevo comienzo.

Borré todo lo que había escrito.

Iba a hablar algo acerca de la música y cómo se entromete en la mente, pero lo borré.

Sí. Iba a hablar sobre cómo cada vez que escucho una melodía que atrapa mi atención me da una extraña sensación de gusto. Iba a hablar de cómo, al estar oyéndola, voy tratando de adivinar los siguientes sonidos de los instrumentos, las siguientes rimas, deleitándome con su ascendencia y descendencia musical. Iba a hablar sobre cómo después de escuchar la melodía busco el nombre y el artista de la misma. Iba a hablar sobre cómo unas simples notas musicales combinadas con otras simples notas musicales de diferentes instrumentos distraen mis sentidos del mundo real, para sólo escuchar esa bella melodía. Iba a hablar sobre cómo cada vez que me abstrae una canción todo lo que me rodea se vuelve parte de ella misma: mi cerebro se hace el director del video que concordará a la perfección con la melodía; mis ojos se convierten en la cámara de video que graba lo que será aquella serie de imágenes colocadas en los momentos indicados de la canción; mi boca se transforma en voz de la misma melodía; mis manos y pies tocan la batería, la guitarra, el piano o el violín. Iba a hablar sobre cómo, mientras sube el sonido de la melodía, comienzan a generarse los escalofríos que le siguen a esa explosión de notas musicales conjuntas en armonía. Iba a hablar sobre esa satisfacción que provoca el final de la canción, de esa alegría incomprensible por haber deleitado los oídos. Iba a hablar sobre cómo memorizo el nombre y la canción; sobre cómo la repito cantidades enormes de veces en cualquier reproductor musical o en mi memoria; sobre cómo la tarareo sin pensarlo.

Iba a hablar de algo referente a la música. Iba a hablar algo acerca de los sentidos.

Sí, iba a hablar de música.

Pero no. Preferí borrarlo todo, porque no me gustó, porque no le vi atractivo. Volví a comenzar con otra cosa totalmente diferente. Borré todo para escribir lo que escribo en este instante.

Todo lo borré.

Ahora escribo otra cosa. Ahora vuelvo a la hoja en blanco.

Chávez.

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2 pensamientos en “Un nuevo comienzo.

  1. Me hubiera gustado pero no lo pude leer, porque ya lo habías borrado.

  2. Alejandro Blázquez y su exceso de autoestima. dice:

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